El deseo de ser madre o padre, el embarazo, el parto y la llegada de un bebé suele asociarse con una de las etapas más felices de la vida. Sin embargo, la realidad no siempre es así. Para muchas personas también es un periodo lleno de dudas, cambios, miedo, incertidumbre e incluso tristeza. Y sentir estas emociones no significa que estés haciendo algo mal. La psicología perinatal puede apoyarte a transitar a través de estas etapas.
¿Qué es la psicología perinatal?
La psicología perinatal es la rama de la psicología que acompaña y cuida el bienestar emocional de las personas durante todo el proceso de la maternidad y la paternidad. Abarca desde el momento en que surge el deseo de tener un hijo, pasando por la búsqueda del embarazo con sus luces y sombras, la gestación, el parto, el posparto y los primeros años de crianza.
Cada persona vive esta etapa de una forma diferente. Hay quienes la disfrutan plenamente y quienes necesitan apoyo para afrontar los cambios emocionales que pueden aparecer en el camino. Ninguna de estas experiencias es más válida que otra.
¿En qué momentos puede ayudarte una psicóloga perinatal?
Uno de los momentos en los que la psicología perinatal puede ser de gran ayuda es durante la búsqueda del embarazo. Cuando este no llega con la rapidez esperada o es necesario recurrir a tratamientos de reproducción asistida, pueden aparecer sentimientos de frustración, culpa, ansiedad o tristeza. El impacto emocional de estos procesos suele ser mucho mayor de lo que imaginamos y merece ser acompañado con el mismo cuidado que el aspecto médico.
Durante el embarazo también pueden surgir emociones muy intensas. Es habitual experimentar ilusión, pero también miedo al parto, preocupación por la salud del bebé, inseguridad sobre el futuro o dudas acerca de la capacidad para ser madre o padre. Estos cambios forman parte de una etapa de transformación personal en la que se construye una nueva identidad y en la que muchas emociones salen a la superficie.
Tras el nacimiento del bebé comienza otra etapa llena de cambios. La adaptación a la maternidad o la paternidad, el cansancio, las dificultades con la lactancia, los cambios en la relación de pareja o la sensación de haber perdido parte de la vida anterior pueden generar un gran desgaste emocional. Aunque el posparto suele mostrarse como un periodo de felicidad absoluta, la realidad es que muchas madres y padres viven esta etapa con sentimientos encontrados.
También acompañamos a quienes han vivido una pérdida gestacional o perinatal. La pérdida de un embarazo o de un bebé es una experiencia profundamente dolorosa que, en muchas ocasiones, continúa siendo un duelo poco comprendido por la sociedad. Dar espacio a ese dolor, validar las emociones y acompañar el proceso de duelo es una parte fundamental de la psicología perinatal.
La crianza tampoco está exenta de desafíos. Las dudas constantes, el agotamiento, la conciliación, la culpa o la presión por hacerlo todo bien pueden afectar al bienestar emocional de madres y padres. Contar con un espacio donde poder expresar estas emociones sin miedo a ser juzgados ayuda a afrontar esta etapa con mayor seguridad y confianza.
¿Cuándo debería pedir ayuda?
Muchas personas creen que solo deberían acudir al psicólogo cuando sienten un gran sufrimiento. Sin embargo, no es necesario esperar a tocar fondo para pedir ayuda. A veces basta con sentir que las preocupaciones ocupan demasiado espacio, que las emociones desbordan o que esta etapa no se está viviendo como uno esperaba.
La psicología perinatal no busca que la maternidad o la paternidad sean perfectas. Su objetivo es acompañar a las personas para que puedan vivir este proceso con mayor bienestar, comprendiendo lo que sienten y encontrando herramientas para afrontar cada momento.
En Clínica Nutrissa creemos que cuidar la salud emocional durante el embarazo, el posparto o la crianza es tan importante como cuidar la salud física. Si estás atravesando alguna de estas etapas y sientes que necesitas apoyo, recuerda que no tienes por qué hacerlo sola. Nuestro equipo de psicólogos puede acompañarte en la etapa en la que te encuentras. Pedir ayuda también es una forma de cuidar de ti y, al mismo tiempo, de cuidar de tu familia.
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